lunes, 16 de abril de 2012

La vuelta del lado oscuro


Hace tiempo me aventuré a escribir este blog. Desde el principio tuve las cosas claras: hablaría cuando tuviera algo que decir, hablaría cuando mi agenda me lo permitiera y hablaría de lo que pienso sin querer enseñar nada a nadie, poniendo encima de la mesa incluso, mis anhelos y sentimientos.

Ahora me toca. Me toca hablar de sentimientos. Me toca porque después de este parón que he “sufrido” en mi actividad cotidiana, que me hacía tener fuerzas para todo, ánimos para seguir e ilusiones para repartir,  quiero explicar por qué había desaparecido.

En enero me empecé a encontrar mal, realmente mal. Estaba cansado, tan cansado, que no había horas suficientes al día para descansar. Y me pesaba cada hora, cada minuto, cada segundo. Este “tirar del carro” sin las fuerzas necesarias hizo que irremediablemente cayera en el desánimo y a un paso, la depresión. Negros pensamientos que mi cabeza era capaz de racionalizar se convertían sentimientos que mi corazón no era capaz de espantar.

Tuve que parar. Tuve que priorizar.

Una analítica arrojaba luz a estos negros pensamientos.  Qué gran verdad es el “mens sana in corpore sano”. Una mononucleosis era la culpable del cansancio; el desánimo, fruto del estrés que se sufre cuando algo te sobrepasa.

Lo que no te mata te hace más fuerte. Y aquí estamos, con nuevos planteamientos en ciertas cuestiones de la vida, con el fortalecimiento de otras y con el objetivo claro de pasar página.

Voy a priorizar y relativizar las cosas, es mi propósito de enmienda. Voy a cuidarme, voy a trabajar, voy a disfrutar.  Y en este camino espero encontraros a todos.

Gracias a mis amigos  y familia por vuestro apoyo que me ayudó a reaccionar.


Gracias a tí Eva.



lunes, 20 de febrero de 2012

El profe me tiene manía

Todo puede ser. Puede ser que todo lo hagas bien y que seas el único con capacidad para verlo, y que por ello no seas capaz de encontrar tu lugar. En este caso tengo la solución: Hazlo mal.

Hazlo mal o plantéate que a lo mejor no eres tan bueno. Piensa que eres uno más y que lo único que te hará destacar en la dirección que pretendes, es tener la actitud y aptitud necesarias  para hacer las cosas que te demandan. Plantéate que lo que antes valía ya no vale, que el mercado cambia (tal vez no mejora pero sí cambia) y quien no cambia con él, inevitablemente cae. Plantéate que tal vez no lo haces tan bien y que te queda mucho recorrido por delante, mucho que aprender y muchos con quienes hablar.

Estamos en crisis, por si no te habías enterado. Y en crisis no se vende tanto como antes ni se vende tan fácil como antes. Se mira con lupa el trabajo del personal comercial con especial interés y crítica, ya que, en la venta, se encuentra la viabilidad de las empresas.

Los comerciales pasan entonces al punto de mira y esta situación, convierte nuestro trabajo más costoso todavía. Pero no caben excusas aunque las haya. Es nuestra responsabilidad el vender y con esta responsabilidad debemos convivir, nuestro sueldo va en ello. La autocrítica en nuestra manera de hacer nos ayudará a encontrar el camino.

Busca clientes que demanden lo que tú tienes. Cuando los tengas, atiéndeles en  todo lo que puedas y busca actividades afines a la tuya que hagan aumentar las posibilidades con ellos y que abran nuevos horizontes con otros clientes potenciales.

Así funciona el mercado, la demanda de un bien y de  un servicio que muchas empresas pueden satisfacer, y, cada empresa debe aportar algo más, o simplemente, algo diferente a las demás para ser elegida para tal fin. Será el precio, será la calidad, será la confianza, será la atención, será el azar o simplemente será; pero uno de estos factores inclinará la balanza hacia uno u otro lado, hacia una u otra empresa, y nosotros debemos intentar que sea la nuestra.

Tu empresa (el pabellón, la maquinaria, el equipo, tú…) queda en un segundo plano si no se vende, por lo que cada integrante del equipo, desde el gran jefe al aprendiz de fábrica, deben remar en la misma dirección: retroalimentar la venta. Todos somos parte de la venta.

La venta se inicia con el primer contacto comercial, pasa por la producción y termina con la entrega y servicio postventa. Cada uno de los integrantes de este proceso debe ser profesional y atento. De aquí viene la satisfacción del cliente y con ello vuestro valor profesional.


Pero es que además no es suficiente. Puedes ser muy bueno, incluso el mejor, pero si eres invisible, nunca podrás demostrarlo.

Debes  ampliar tu nicho, ser más visible y llegar a más clientes, esta es la cuestión. Es necesaria entonces una red comercial fuerte y amplia. Murió el boca a boca, por lo menos en tiempos de crisis. Más comerciales, con más productos que ofrecer y en más canales por donde ofrecerlos: Ampliar el escaparate de tu negocio.
Ampliar el escaparate y exponer tu producto, entendiendo como producto no sólo el bien, sino también el servicio,  la calidad, las formas, los valores, el equipo, la posibilidad.

Todavía no has llamado a todas las puertas. Eso sí, atina el tiro. Aunque amplíes tu gama de productos y de posibilidades, no pierdas el tiempo ni pierdas el norte.

No hay excusas, sino vendes no vales. Y la culpa será de todo el equipo porque es todo el equipo quien lo sufre. No te conformes porque la culpa es del mercado, de la crisis o de los demás. Al final, la culpa es tuya, el profe no te tiene manía.

Suerte. No te desanimes y trabaja.





viernes, 10 de febrero de 2012

Nos cargamos el planeta.


Es un hecho que la capacidad de regeneración del planeta no es suficiente para compensar el daño que todos le estamos haciendo con nuestra actividad diaria. Es otro hecho que tod@s contaminamos por el mero hecho de existir: Lavarnos, comer, amar… todo contamina.



Estos “daños colaterales” de nuestra forma de vivir, minan la salud de nuestro hábitat y muchos no los tenemos en cuenta, posiblemente, porque vemos lejos (o ni lo vemos)  el desastre final que haga de nuestro planeta, un lugar inhabitable. Muchas son las películas de ciencia ficción (o simplemente futuristas, ya se verá) donde la especie humana acaba recluida en ciudades cubiertas, confinados sin poder ver la luz del sol.
Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, y entonces, es demasiado tarde. Cuando el planeta diga “se acabó” es que se acabó.

Al igual que debemos controlar el endeudamiento de cara a futuras generaciones, debemos mirar hacia el medio ambiente porque, seguramente, será quien dictamine el futuro de nuestra existencia. Debemos cambiar ya ciertos valores que pongan a cada cosa en su sitio, y la salud del planeta debe quedar en las más altas cotas.

 ¿Se puede valorar un bien o un servicio tan sólo por la suma de los costes de material y de mano de obra? ¿El impacto generado en su elaboración no es un coste?

Si aplicamos a cada producto el coste medioambiental que tiene, y este sobrecoste, redundara en compensar tal daño, posiblemente cambiaría sensiblemente nuestra forma de producir, de consumir y de vivir.

Los Estados penalizan a quien no cumple con su legislación dentro de su área geográfica. Después, entre ellos no son capaces de acordar un marco de legal común que vaya más allá del marcado por el interés comercial o estratégico, por lo que tratados en defensa de la salud medioambiental ni se respetan, ni son un factor que marque las relaciones comerciales entre países. El planeta es uno, no podemos poner diques al mar, ni muros al viento.  La contaminación que generamos unos, la pagamos todos, aunque no tengamos claro cuando se nos pasará ésa factura.

Son los Estados los que tienen que liderar con políticas serias, el cuidado de nuestro entorno.

Las grandes empresas también tienen una gran responsabilidad. Grandes multinacionales que no entienden de fronteras para producir un determinado bien o servicio, que se nutren de las riquezas y oportunidades que le brindan los gobernantes en cada país, quedando la responsabilidad de hacer un buen uso de ellas, en manos de las propias compañías.  Existen tímidas políticas medioambientales en muchas de ellas que, generalmente, no cumplen mayor cometido que obtener un arma de venta más, pero vacías en contenidos más amplios. Porque una cosa es eliminar unas bolsas de plástico, y otra tener un plan serio y estructurado para contribuir, en lo menos posible, al envenenamiento del planeta. Porque a mayor actividad, mayor contaminación y mayor responsabilidad.

No obstante, debemos reconocer que estas iniciativas medioambientales marcan un camino y pueden ser el inicio de algo bueno, que se merecen por tanto, el beneficio de la duda.

Pero no todo es culpa de gobernantes y grandes empresas. Al fin y al cabo, a los gobernantes los elegimos todos y en gran medida, tenemos opción de elegir a quien compramos una cosa u otra. Es fácil esperar que otros inicien gestos por salvaguardar nuestro futuro pero también está en nuestra mano el marcar el camino que queremos, el que necesitamos.

Cada uno de nosotros contaminamos mucho más de lo que debemos y promovemos producciones contaminantes con nuestras formas de elegir. No se valora, en la producción y distribución, lo ecológicamente correcto que es un producto a la hora de consumirlo y este, debería ser  un valor añadido fundamental en nuestra elección de compra. Si esto fuera así, los fabricantes se plantearían otras formas de producir porque su público así lo demanda.
Debemos ser conscientes de lo que nos estamos jugando y de la papeleta que vamos a dejar a nuestros hijos.

Ni el medioambiente, ni la explotación infantil, ni los derechos humanos, ¿sólo nuestra comodidad es la que marca las reglas del juego?  Se debe buscar otro equilibrio más justo, pero ¿qué manos dirigen nuestras cuerdas? ¿Realmente nos importa? ¿Estamos preparados?
Como dicen por ahí, los pequeños gestos cuentan y la culpa no siempre es de los demás. En nosotros está parte del problema y por ello, en nosotros está parte de la solución.

El no contaminar no es una opción. La opción está en contaminar lo menos posible y en compensar el efecto producido.



lunes, 30 de enero de 2012

El perro del hortelano


Como todos sabemos, el trabajo comercial de una empresa consiste en la captación y fidelización de clientes.

Hoy quisiera hablar de la captación. De ésos primeros contactos donde uno no sabe muy bien cómo comenzar una presentación, cómo entablar una conversación inicial que despierte el interés de un potencial cliente que te escucha por primera vez.

La verdad es que no creo que exista una norma universal más allá de ser atento. Cada uno somos de una madre y un padre, con sus personalidades, con sus gustos, con sus hobbies,  con sus intereses…  


Aquí, la inteligencia emocional, el saber estar, la intuición del comercial, se la juega de cara a un premio, un nuevo cliente.

Lo más duro para nuestro gremio es cuando no hay manera de iniciar ésa primera conversación o cuando el interés de nuestro interlocutor hace que cualquier esfuerzo caiga en saco roto. Es como ser rechazado en el baile, antes de entrar en la discoteca.

He tenido varias experiencias en este sentido. Sin ir más lejos, esta semana pasada.

Después de llamar durante casi tres años a la central de una conocida franquicia nacional de depilación láser, y conseguir el nombre de la persona que decide sobre los temas que me competen, obtengo una contestación de la operadora: - “Me dicen que no están interesados, lo siento…”

¿No están interesados?........ ¿En qué? No he podido ni presentarme, ni explicar qué hacemos ni cómo lo hacemos.

Seguro que otra empresa le ofrece cosas parecidas (tal vez mejores) pero, ¿Cómo lo saben?

Entiendo que todos tenemos más trabajo del que podemos atender pero nunca entenderé que alguien deje de hacer su trabajo. Después de tres años, un huequecito sí que se puede sacar para atender a una persona que trata de ganarse la vida.

Como decía alguien “El sol sale para todo el mundo”, mi trabajo es dar a conocer a mi empresa y atender las necesidades de mis clientes. El trabajo del responsable de selección de proveedores, es conseguir el mejor equipo de empresas suministradoras, porque éstas también forman parte de su equipo, y todos debemos jugar con el mejor equipo.  

La dejación de esta responsabilidad, convierte a quien la practica en el perro del hortelano, que no hacen su trabajo, ni permiten que otros hagamos el nuestro.
Otros  prueban constantemente. El Corte Inglés, por ejemplo, recibe y da oportunidad a las empresas que se le ofrecen. Consiguen así, nuevas ideas, otros conceptos, mejores productos… hacen de su compañía un sumidero de profesionales dinámico, donde todos buscan aportar cosas para no quedarse atrás.  



¿Cómo vas a mejorar sino pruebas?  Si no buscas, asumes la responsabilidad de relegar a tu empresa a una segunda fila, dependiendo de la suerte de tener ya o no, a los mejores proveedores en tus filas. 


lunes, 23 de enero de 2012

"No te vuelvas loco, el más barato"





Diariamente, en nuestra actividad profesional o simplemente en nuestra vida diaria, tomamos pequeñas decisiones, alguna no tan pequeñas, que van dando forma a nuestro entorno, crean esa idiosincrasia que nos caracteriza a cada uno de nosotros, a nuestra familia y por supuesto a nuestra empresa. 

De esas decisiones, grandes o pequeñas, depende nuestro futuro. Sin embargo, con demasiada frecuencia se echa la culpa a los demás de las circunstancias que rodean nuestra vida personal y profesional.

Cuando hablamos de relaciones paterno-filiales, unos dicen que la culpa es de los padres, otros, que es de los hijos. Por lo general la culpa es del gobierno, del ministro de economía, del de exteriores, etc., en la empresa, si hay, la tiene el becario. En Estados Unidos la culpa es de los europeos, pero en Europa no hay duda, la culpa es de los americanos. Para algunas la culpa es de los hombres, pero para otros de las mujeres, y ¿Qué me decís de los chinos?, ¿Y del ayuntamiento?............

Y en estas estamos, cuando demasiadas cosas se nos escapan de las manos.

Niño trabajando
Necesitamos un tejido empresarial potente, competitivo, que proporcione riqueza para todos, empresas, trabajadores y para el estado, que tiene la responsabilidad de pilotar una nave en la que, queramos o no, estamos todos.

Tener las mejores empresas, significa tener una mejor sociedad, una mejor calidad de vida para todos. La pregunta es ¿Con nuestras políticas empresariales apoyamos esta idea?, creo sinceramente que en la mayoría de las ocasiones no es así, estamos tanto mirando nuestro ombligo, que no nos damos cuenta que en la prosperidad de los demás, hay buena parte de nuestra propia prosperidad.

Hay empresas que tienen normas, códigos de conducta, políticas ambientales etc. que quedan fenomenales en los dosieres que presentan en sus consejos de administración, pero que en la práctica son papel mojado.
Un logro de todos

Desde las políticas de compra se puede apoyar una idea u otra, pero cuando estas políticas se limitan a manejar un único parámetro, EL PRECIO, llevan a adquirir productos de mala calidad, fabricados generalmente en industrias lejanas, bajo condiciones laborales medievales, agresivas con el medio ambiente, etc. etc. Estas políticas tienen repercusiones graves e inmediatas sobre nuestro tejido empresarial, sobre nuestro paro, en definitiva sobre nuestro presente y futuro.

El argumento empleado para justificar esas acciones, es que “a igual producto manda el precio”, pero ¿El producto es solo el bien material que podemos pesar o medir?, Las exigencias de calidad, sociales y medioambientales que nos hemos impuesto y, que sin duda representan un coste a añadir, ¿No forman parte del producto?, ¿es que un gran reserva es el mismo en vaso de plástico que en copa de cristal? ¿Es realmente lo mismo?

Quizá se debiera empezar por cambiar las políticas de compras de algunas de nuestras principales empresas y de las no tan principales, y por poner en los departamentos correspondientes a las personas adecuadas. Saber comprar no es comprar lo más barato, para ese viaje no hacen falta alforjas. Saber restar no es saber comprar.

Las consecuencias de estas políticas ya se están viendo. Los que las practican, posiblemente estén esperando a que alguien tome medidas, pero la realidad es que la culpa no siempre es de los demás, o cuando menos, no toda la culpa es de los demás.




lunes, 16 de enero de 2012

Ideas Realizables




Cuando una empresa quiere diseñar una imagen corporativa siempre se piensa en un creativo o un equipo de diseño para afrontar la tarea.

Nace así la idea, el concepto de lo que queremos transmitir plasmado en papel, maquetas o presentaciones informáticas.
Vamos, venimos,  pensamos y… tachan!! Creamos.

Muy bien,  después de mucho trabajo, pero mucho (mucho) trabajo, y posiblemente, el menos cuantificable, sólo hemos iniciado el camino. Creada la imagen, la idea,  toca llevarla a la realidad.

Tenemos las formas, las fuentes, los colores… pero ¿con qué soporte técnico se ha contado para saber a ciencia exacta que los factores de fabricación están controlados?  Capacitación técnica, materiales a utilizar, limitación de la maquinaria aplicable, tipos y formas de aplicación de las pinturas o tintas, colores disponibles en  vinilo, fuentes de iluminación recomendables a cada uso, estructuras de anclaje, visibilidad potencial, etc.

Y es muy importante que, antes de presentar tu proyecto, tengas bien controlados estos factores; Tu imagen también va en ello.
Cuando un creativo encuentra un asesoramiento técnico competente, se consigue en mucha mayor medida una “realidad ideal” o una “idea más realizable”.  Y es que no vivimos de las ideas en sí, sino de las ideas que llevamos a cabo.

Vivimos en la era de la comunicación y del uso de ésta, viene el conocimiento. Como zapatero a tus zapatos, y contando con el apoyo necesario en cada una de las fases en que se desarrolla cada proyecto, en imagen, se deben diferenciar muchas fases: la necesidad, la idea, la ejecución… y la armonización de cada fase, es la que entonará la mejor melodía.
Hay cosas que aún no se pueden hacer y ni te imaginas las que se hacen ya.    

A diario me encuentro con ideas mal ejecutadas, o ejecuciones mal planteadas. Y en otros muchos casos, los costes de ensayo-error, hasta llegar al nivel deseado, son injustificables
Qué mejor imagen que la bien pensada y la correctamente ejecutada. La mejor muestra de la solvencia profesional que todo cliente demanda.


lunes, 9 de enero de 2012

Un poco de Incoluz


La imagen corporativa es cambiante, está viva. Esto hace que sus técnicas de fabricación e implantación también lo sean.

Nuevas tecnologías, nuevas normativas y nuevas exigencias del mercado, hacen que la forma de afrontar este trabajo cambie de manera vertiginosa. La tecnificación del sector  es necesaria, y  por ello, el departamento de ingeniería debe ser  una parte esencial de un proyecto que busca dar solución física a la idea.

Este paso permite, además de innovar en sistemas de fabricación de elementos de imagen tradicionales, nuevos productos para complementar la presencia corporativa de un cliente de manera fácil y competitiva, estudiando nuevos soportes para exponer de la mejor manera  la imagen que dichos clientes quieren transmitir.


Desarrollar, pensar, fabricar e implantar cualquier elemento susceptible de proyectar una misma imagen corporativa desde un mismo punto de vista, con una misma sensibilidad. Muebles, fachadas, rótulos, etc… Todo desarrollado por un equipo multidisciplinar con un componente creativo innato,  personas que aprenden a cada paso.
Convertir ideas en realidades. Ser el soporte técnico de la marca, la concreción fiel del concepto.  

Elementos mejores, más económicos, más ecológicos y más seguros.  Esto es para nosotros ingeniería.

Esto es lo que queremos que nos defina.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Un poco de rauldeincoluz

Hola a tod@s.

Siempre que uno inicia una conversación con un interlocutor desconocido,  no sabe muy bien qué tono o qué formas debe utilizar. Es por ello que lo voy a hacer como siempre, con humildad, sinceridad y firmeza. Hacerlo sin saber quién me escuchará, lo hace aún más difícil. 

Me gustaría crear un punto de encuentro donde debatir, asesorar y aprender de todas las situaciones que me encuentro día a día en el desarrollo de mi actividad profesional, y enriquecerlas con las que viven otros.